
El reloj como de costumbre sonó insensible a las 5:30 AM. Era la rutina. Corrió para alcanzar el bus y no tener que ir colgando en la pisadera. Definitivamente algún día ahorraría lo suficiente como para tener algún tipo de locomoción propia. Aunque fuera una scooter.
Al pasar por la casa sus vecinos le llegaron los ecos de una canción:
Tengo una luna escondida en el bolsillo
y una paloma que está siempre en libertad
tengo una rosa empapada de rocío
y caracolas donde escucho el mar
Tengo una playa donde juegan las sirenas
y una montaña donde puedo hablar con Dios
tengo un naranjo que rebosa primaveras
y entre sus ramas canta un ruiseñor
Era Lucero. Antes llamada Lucerito. Hermosa, siempre pensó que irradiaba una candidez y una dulzura que talvez no iba de acuerdo a la forma de ser de Mijares. Bueno, al final, la vida está llena de contrasentidos y las relaciones humanas generalmente son bastante disímiles.
Tengo una luna escondida en el bolsillo
y una paloma que está siempre en libertad
tengo una rosa empapada de rocío
y caracolas donde escucho el mar
Tengo una playa donde juegan las sirenas
y una montaña donde puedo hablar con Dios
tengo un naranjo que rebosa primaveras
y entre sus ramas canta un ruiseñor
Era Lucero. Antes llamada Lucerito. Hermosa, siempre pensó que irradiaba una candidez y una dulzura que talvez no iba de acuerdo a la forma de ser de Mijares. Bueno, al final, la vida está llena de contrasentidos y las relaciones humanas generalmente son bastante disímiles.
Recordó la letra de la canción que tantas veces había oído y pensó en lo hermoso que sería todo aquello, “tener una luna escondida en el bolsillo y una paloma que está siempre en libertad”. ¿ Cómo sería estar siempre en libertad?.
Volvió a la imagen de Lucero. Desde hace mucho su forma de ser le atraía. Como también lo hacían las mismas características de otras estrellas, recordaba a la incomparable Audrey Hepburn, a Juliette Binoche, incluso a Julia Roberts especialmente en su papel de Pretty Woman. También en sus años de Universidad conoció a una chica así de dulce y cándida, la Piti. ¿Qué será de ella?. Probablemente casada con hijos aun cuando no se la imaginaba como madre. Era mujer como para un cuadro, plácida, con una mirada profunda y una tranquilidad que inquietaba.
Ya casi llegaba al paradero, no era tanta la gente que esperaba locomoción. A lo lejos se acercaba su transporte. Volvió a pensar en la canción, sería hermoso ser como la paloma de Lucero y estar siempre en libertad. En fin, ahora su mano busca donde aferrarse, un pasamanos, la puerta algo que le permita sostenerse mientras va camino al trabajo. Era la vida, luchando cada minuto.
Era como la canción.
¿Cómo se llamaba el tema?.
Ahhh… sí.
“Tácticas de Guerra”.

1 comentario:
Siempre para mi has sido el quinto Arenas Vial, me siento feliz de tener el honor de sentirte como de los mios, me emociono cada vez que he leido tu blog y veo detras al Lucho sensible y solidario que todos conocemos.
Te quiere, tu Hermano,
Negro
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